Toma conciencia de lo que estás permitiendo

Todos los prestadores de servicios de redes sociales “gratuitos” que te encuentras por internet llevan años trabajando para nosotros de un modo que parece casi altruista. ¿De qué vive el pobre de Google? Nos permite buscarlo todo, encontrarlo todo, y no nos pide nada a cambio. ¿Y qué hay de Mark Zuckerber? Nos crea una plataforma increíble para conectarnos a unos con otros y ni siquiera nos pide una suscripción pagada ni nada. Además gracias a su plataforma puedo conectarlo todo, mi familia, mis aficiones, puedo poner mis fotos, enseñaros a mi perro, a mi gato, deciros donde trabajo e incluso haceros partícipes del nuevo coche que me he comprado y de donde voy a pasar las vacaciones. Y todo al módico precio de concederle el acceso a todos mis datos personales. Casi nada.

Monetizar un servicio ya no está de moda, ahora uno de los activos más valiosos para una empresa u organización son los datos personales. Cualquiera diría que en el futuro veremos a estas típicas personas con carteles de “COMPRO ORO” diciendo en su lugar “COMPRO DATOS”.

Esto ha supuesto que muchas empresas se hayan dedicado durante años a recabar con avidez datos personales de sus clientes y a abusar del uso de los mismos.

Pero la cosa empeora con el uso de la tecnología. El hecho de que se recopilen datos dentro del entorno digital de una manera fácil y rápida supone que, sin darte cuenta, le estés cediendo tus datos personales a una empresa, que puede que a su vez se los ceda a otra que le presta el servicio, la cual, a su vez, puede que tenga los servidores en otra empresa que a lo mejor ni siquiera los tiene ubicados en un país seguro. O sea, que vete tú a saber donde acaban tus datos y en manos de quien.

Y lo peor es que todo esto que estamos hablando puede incluso suceder aunque no estés contratando nada ni hayas realizado una acción efectiva para prestar tus datos. Hoy en día te metes en una web y ya te sale el típico aviso de cookies que a todos nos molesta, que nadie se lee, y que pocos saben lo que hace realmente. Y no es que sea sencillo aclarar lo que es una cookie resumiendo la explicación en el sentido de en qué consiste una cookie en concreto, pues hay tantas y de tantos tipos, que directamente las aceptas y sigues navegando para poder comprarte ese bolso que has visto a mitad de precio. A ti que no te molesten con tonterías de galletas ni de nada.

Sí, mejor sigue comprando mientras Google Analytics va recavando información sobre cuánto tiempo pasas tú (sí, tú) en esa página web y lo que te interesa de ella para así poder recomendarte servicios y productos similares y mejorar tu experiencia global en internet. Que majos.

Y es que, cuando parecía que está fiesta iba a acabar, apareció como invitado especial el gigante del Big Data, aquel capaz incluso de cambiar el curso de una campaña electoral.

¿Y qué me dices de tu móvil? ¿Te has fijado en que cada vez que te descargas una aplicación tienes que aceptar una y mil historias de permisos para que accedan a tu galería, a tu cámara, a tu micrófono, a tu ubicación…? Y todo esto (según dicen) para poder proporcionarte el servicio que prestan con normalidad. Claro, porque obviamente es muy necesario que la app de nutrición que me acabo de descargar acceda a mi ubicación ¿cómo va a saber sino cuánto quiero adelgazar?

Sin embargo, no todo son malas noticias. También hay que ser conscientes de que, gracias al almacenamiento de nuestros datos, cambian las tendencias de mercado al reflejarse con mayor claridad y rapidez las necesidades de la mayoría y, hay que tener en cuenta que también gracias a ello se generan productos o servicios que suponen más beneficios que perjuicios supone el hecho de que sepan que soy mujer, que me quiero comprar ese bolso, que vivo en España, y que estoy intentando tener una correcta nutrición.

Por todo, es importante encontrar un equilibrio y permitir el uso consciente de nuestros datos personales pero teniendo siempre presente el hecho de que nadie nos regala nada, del interés que tiene el uso de nuestros datos por parte de cualquier empresa y de que dicho uso no puede ser arbitrario ni hacerse de cualquier manera.

En definitiva, tanto la cesión de nuestros datos por nuestra parte como el uso por parte de las empresas o entidades debe hacerse con cabeza y con respeto a la normativa vigente y a los límites impuestos.

Entérate de lo que estás haciendo.