¿Qué es un dato de carácter personal?

Para empezar hay que entender qué se consideran datos de carácter personal. Los típicos de nombre y apellidos, DNI o número de teléfono, entre otros, los tenemos claros, pero la lista no se queda aquí. También se considera un dato de carácter personal cosas tales como la dirección IP, la firma o el credo religioso.

Para ayudarnos con todo esto, el Reglamento General de Protección de Datos, nos define lo que son datos personales en su artículo 4 y dice lo siguiente:

«datos personales»: toda información sobre una persona física identificada o identificable («el interesado»); se considerará persona física identificable toda persona cuya identidad pueda determinarse, directa o indirectamente, en particular mediante un identificador, como por ejemplo un nombre, un número de identificación, datos de localización, un identificador en línea o uno o varios elementos propios de la identidad física, fisiológica, genética, psíquica, económica, cultural o social de dicha persona

Si te has quedado igual aún habiéndolo leído, no te preocupes, porque el concepto es tan amplio que es normal tener que darle una segunda vuelta con calma.

En primer lugar, para que sea un dato personal tiene que tratarse de información sobre una persona física. Ahí ya descartamos a las empresas. Por tanto, la razón social de una empresa o su dirección, email o teléfono, no sería un dato de carácter personal.

Y en segundo lugar, se exige que sea información sobre una persona identificada o identificable. “María” es un nombre, pero el nombre “María” no es un dato de carácter personal si no está asociado a una persona.

Queda claro que podemos identificar a una persona mediante datos que conozcamos de la misma, como su nombre, su matrícula, o su edad, pero además se puede identificar a alguien a través de sus características físicas como puede ser una imagen o sus huellas dactilares, por ejemplo.

Por último, no sólo se puede tener acceso a los datos identificativos de una persona, sino que también se puede conocer aquella información que afecta a su esfera privada como pueden ser sus creencias religiosas o su estado de salud. Estos datos que afectan a la esfera privada requieren de una especial protección que limite su tratamiento.

En definitiva, se trata de cualquier tipo de dato que permita determinar tanto la identidad de una persona como sus características físicas, psicológicas, económicas, culturales, raciales o sociales.